Continúa la búsqueda de dos jóvenes desaparecidos tras protestas ciudadanas, informó la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos - CNDDHH



Continúa la búsqueda de dos jóvenes desaparecidos tras protestas ciudadanas, informó la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos - CNDDHH
DE 74 MANIFESTANTES QUE FUERON REPORTADOS DESAPARECIDOS INICIALMENTE: La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (Cnddhh) informó que aún se mantienen sin ubicar dos manifestantes que fueron reportados como desaparecidos e instó a su búsqueda masiva.

Los jóvenes desaparecidos son Luis Fernando Araujo Enriquez y Gabriel Rodríguez Medrano, ambos desaparecidos el sábado 14 de noviembre en la denominada Marcha por la Democracia. Puedes ver la lista de desapariciones actualizada aquí.

"Una posibilidad es que se encuentren con algún familiar o amigo y que no tengan condiciones para comunicarse; otra es que estén detenidos en algún sitio o en algún hospital. Es decir, hay muchas posibilidades y lo fundamental es que estas personas aparezcan", comentó Miguel Jugo, abogado de la coordinadora.

Algunas organizaciones y personas han acudido a cuarteles y diferentes lugares en su búsqueda, dijo, pero lamentablemente todavía no se les ha encontrado; aún así, la indagación continúa y para ello es importante el apoyo de todos los ciudadanos.

En caso de obtener información, indicó que los ciudadanos pueden comunicarse a los teléfonos 981694030, al 080015170 de la Defensoría del Pueblo, la línea 100 del Ministerio de la Mujer, la línea 114 del Ministerio del Interior y a los de Amnistía Internacional y la CNDDHH.

Ya aparecieron 72 manifestantes

El abogado precisó que se han recogido varios testimonios de jóvenes que narraban haber pasado toda la noche "encerrados" en la Plaza San Martín y en otras calles de Lima, impedidos de comunicarse con sus familiares.

"Si salían, los detenían y nadie quería salir, exponerse a que los detengan. En las calles de jirón de la Unión, jirón Carabaya (...) los contenían. Lo mismo ha sucedido alrededor del Congreso", relató Jugo.

Otros motivos de la demora en aparecer, añadió, fue que se les acabó la batería de los celulares y no tuvieron cómo cargarlas. Después, por miedo, estuvieron refugiados en las casas de algunas personas que les brindaron su ayuda.

"Algunos entendían que, llamar a su casa, los exponía. Es decir, había una situación de pánico bastante grande, lo cual no era de sorprender por la violencia con la que se actuó. Y recordemos que tenemos 2 muertos y 9 heridos graves. El temor no era gratuito", señala.





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