¿Habrá Currículo Nacional aprobado para el 2019? (Hugo Diaz)


¿Habrá Currículo Nacional aprobado para el 2019? (Hugo Diaz)

Una de las medidas que había iniciado el ex Ministro Vexler era una revisión del Currículo Nacional buscando hacerlo más comprensible y operable por parte de los docentes. El documento reajustado, que cubría los tres niveles de la educación básica regular, estaba casi listo cuando se produjo el cambio de gobierno, incluida la remoción del Ministro de Educación.

La situación de Guillermo Molinari, que viene ejerciendo el cargo de Viceministro de Gestión Pedagógica, es incierta. Se desconoce si permanecerá o no en el cargo. Si no continúa el riesgo es que el nuevo viceministro empiece la revisión de lo avanzado y no tengamos a tiempo una nueva versión.

Lo recomendable sería que lo que ya se tiene como borrador de propuesta salga a consulta pública lo más pronto posible para ir recibiendo opiniones y sobre esa base hacer as correcciones correspondientes. Lo que más debería importar al Ministro de Educación son las sugerencias de los docentes sobre el contenido de esta importante herramienta y no tanto las modificaciones que puedan traer algunos técnicos que lleguen a la administración que muchas veces no cuentan con suficiente experiencia de aula. Esa ha sido una de las causas por las cuales la distancia entre el currículo prescrito y el realmente aplicado se ha venido ampliando.

Como lo he señalado recientemente, la consulta no puede esperar. Es indispensable que la nueva versión del Currículo Nacional esté lista a más tardar en julio de este año. Retrasar su aprobación impediría planificar adecuadamente estrategias de difusión, capacitación y acompañamiento, así como producir los materiales necesarios. Cuando un currículo es aprobado tardíamente y se presiona a las editoriales a tener textos escolares adecuados a las nuevas programaciones las posibilidades que los textos escolares contengan errores aumentan. Es lo que habría que evitar.

Quizá lo que podría hacer el Ministerio de Educación es, además de la consulta general, solicitar particular opinión sobre algunos temas en los que no necesariamente hay consenso entre especialistas y educadores. Por ejemplo, ¿es conveniente dividir el área de sociales en historia, geografía y economía? ¿cómo debe ser la propuesta de evaluación en la educación secundaria? ¿cuán medibles son los estándares que se plantean?

Es uno de los retos que tiene el nuevo Ministro de Educación. Ha dicho que en su gestión se continuarán esfuerzos previos. Es uno de los que debería continuar.




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