No es bueno ser un alumno perfecto de 100 puntos (León Trahtemberg)



No es bueno ser un alumno perfecto de 100 puntos (León Trahtemberg)

Una interesante columna del psicólogo Adam Grant en el New York Times reflexiona sobre lo contraproducente que resulta ser un alumno que siempre aspira a la nota máxima ya que esos puntajes no se correlacionan mucho con el éxito en la trayectoria profesional más allá del primer año de trabajo, desapareciendo después. Pero, más bien puede significar un freno para alcanzar las más grandes metas en la vida (What Straight-A Students Get Wrong, 11/Dic/2018)

Considera que las calificaciones académicas pocas veces evalúan cualidades como la creatividad, el liderazgo y la capacidad de trabajar en equipo, o la inteligencia social, emocional y política.

Habida cuenta que el éxito profesional muchas veces no consiste en encontrar la solución adecuada para un problema, sino encontrar el problema adecuado para darle una solución, eso se hace difícil para quien se entrena a adecuarse a las normas establecidos por otros, renunciando a su originalidad. Son paradigmáticos casos como el de Steve Jobs que terminó el bachillerato con promedio de 80 y J. K. Rowling en la Universidad de Exeter con promedio de 75.

La investigadora en educación Karen Arnold estudió un grupo de alumnos graduados con las mejores calificaciones descubriendo que aún si lograban tener una carrera profesional exitosa, no lograban alcanzar las más altas jerarquías. Pensaba que eso se debía a que los mejores estudiantes no suelen ser los más visionarios del futuro por su afán de adecuarse al sistema más que disrumpirlo.

Entre los efectos secundarios de esa búsqueda de los promedios más altos se suele encontrar que son alumnos que prefieren los cursos más fáciles para no fallar ni salir de la zona de confort, porque no están dispuestos a arriesgarse a tener notas menores. Con ello se pierden la oportunidad de aprender de sus fracasos y tropiezos, que suele ser fuente de experiencia y resiliencia.

No menos notorio es reconocer que los alumnos con las calificaciones más altas tienden a aislarse socialmente para no afectar su tiempo de estudio, renunciando a valioso tiempo social que permite cultivar amistades o compartir experiencias colectivas o de voluntariado.

En suma, Grant alerta respecto a los perjuicios que puede traer estudiar para la obtener la mejor nota y tener eso como meta de los estudios.




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