Conoce la historia de 3 jóvenes que crecieron en albergues y ahora se encaminan a ser profesionales


Conoce la historia de 3 jóvenes que crecieron en albergues y ahora se encaminan a ser profesionales

Tres mujeres jóvenes tienen historias en común y pasarán juntas la Navidad: La Navidad es una celebración de la niñez y de las familias, pero existen menores que debieron ser separados de sus padres y hermanos y enviados a un albergue por estar expuestos a situaciones que amenazaban su integridad. Ese es el caso de Karen, Nataly y Viviana, quienes ahora tienen una nueva familia y con ellos pasarán la Nochebuena.

Karen Choque Pozo (20) ingresó a los 12 al Hogar Santo Domingo Sabio en Tacna. Ella y sus hermanitos quedaron en abandono moral cuando sus padres se separaron. Su madre se fue con su nueva pareja y el papá quedó devastado por la situación. Cinco años después la enviaron a otro albergue, al Centro de Atención Residencial San Miguel Arcángel (Lima).

En plena pubertad, vivió la desestructuración familiar con rebeldía. No entendía lo que había ocurrido entre sus progenitores, ni por qué de pronto se interrumpía la armonía que existía entre ellos.

Lo recuerda todavía. Y con cierto brillo en los ojos, rememora que todo empezó a desequilibrarse a su alrededor, a caerse, y se dio cuenta de que la única forma de sobrevivir en el nuevo hogar, que no era el suyo, era inventándose una nueva familia.

"Aprendí a cubrir mis afectos y a elegir a mis hermanas que eran otras niñas como yo que vivían en el hogar. Aprendí a compensar mi necesidad de cariño y ternura, a vivir sin mi mamá y mi papá."

"A veces siento la necesidad de estar con mi madre"

Nataly Gonzales Bellido también de la misma edad que Karen creció en el Hogar San Antonio del Callao. Llegó allí a los 2 años. Ella recuerda a niños y niñas con discapacidad que compartían ese lugar. Le gustaba jugar con ellos, atenderlos. Tenía 7 años cuando los buscaba para abrazarlos y aliviar su llanto.

Como a Karen, también la trasladaron a otro hogar al llegar a la pubertad. A los 9 años llegó a San Ricardo en Ate - Vitarte y vivió allí hasta los 18. No tiene más memoria que la de sus años en ambos albergues. Recuerda a las "mises", las Navidades al lado de ellas, las risas.

No añoraba una familia porque la tenía. Sofía, su hermana mayor por dos años, vivió como ella en albergues. "Nos extrañábamos. Por eso es importante en mi vida. Pero a veces siento necesidad de estar al lado de mi mamá y mi hermana Julia, la mayor de todas".

"Anhelaba ser parte de una familia"

Viviana De la Cruz Contreras, de 24 años, en cambio, vivió con su familia hasta los 5 años, pero la trasladaron al Hogar Hermelinda Carrera por ser víctima de violencia. De ojos vivaces y sonrisa permanente, esta se congela por segundos cuando recuerda su tiempo en el CAR.

Participó en el programa de Acogimiento Familiar que impulsa el Programa Integral para el Bienestar Familiar (Inabif), que la ilusionó mucho. Tenía 12 años, pero en vez de sentir el amor de una madre y la protección de un padre, recibió el trato de una trabajadora del hogar.

"Mis recuerdos en el albergue están relacionados con tristezas, sentía que vivía sin cariño y anhelaba ser parte de una familia."

Modelo de familia

Todo ya pasó. Karen, Nataly y Viviana son jóvenes hoy encaminadas a ser profesionales y construir su vida sin resentimiento ni odio. Como ocurre a la mayoría de personas, las experiencias difíciles vividas en la niñez y adolescencia dejan huella.

Pero Karen reconoce que a pesar del abandono de su madre y la depresión que marca la vida de su padre todavía, ambos lograron sembrar en ella amor, respeto y verdad, alores que inspiran su vida y que tal vez le dieron el sostén para enfrentar las vicisitudes de la orfandad.

"Quiero ser psicóloga, estudio el 4to ciclo de esa carrera en la César Vallejo. Me interesa ayudar a niños y niñas que viven en los albergues. Por lo que yo he vivido podré ayudarlos mejor, dedicarme a cada uno, porque eso se necesita."

Nataly en cambio siente que su hermana Sofía es su referente maternal, pues siempre la protegió, inclusive en estos días en los cuales el acercamiento a su mamá no ha sido bueno, ni tampoco con Julia, su hermana mayor.

"Mi mamá me trata con frialdad, siento que me aleja, y mi hermana Julia se acerca a mí con interés para que la ayude económicamente, pues es madre de seis hijos"

Nataly estudia para ser técnica en el Instituto Superior Daniel A. Carrión, quiere empezar a trabajar para pagar sus estudios en educación superior y especializarse en educación especial. El desamparo de aquellos menores que conoció en su niñez, la motivan hoy.

En tanto, Viviana estudió periodismo en un instituto superior y gracias a ellos hoy trabaja en el área de marketing de una empresa que vende tecnología audiovisual. Para ella comunicar es natural, es su talento. Pero desea ser psicóloga.

"Cuando uno vive sin cariño, no puede crecer, es difícil. Y en los albergues eso no se atiende. La atención a los niños y niñas no es personalizada, y tampoco te enseñan a enfrentar la vida, sobreprotegen, no enseñan pautas sociales y eso no es bueno."

La nueva familia

Claudia León Vergara, directora de Buckner, sostiene que apoyarlas es vital. Su institución ofrece apoyo a jóvenes que cumplen la mayoría de edad en un CAR y no cuentan con soporte familiar, ni recursos personales y económicos para convertirse en profesionales.

"Un equipo de profesionales ofrece un apoyo especializado, sobre todo psicológico, pues las jóvenes que llegan a nuestro residentado vivieron situaciones muy difíciles antes de vivir en un albergue como durante su internamiento. Por eso su recuperación socio emocional es muy importante para que alcancen su desarrollo pleno, personal como profesional"

Y es verdad pues Karen, Nataly y Viviana ya tienen proyectos personales. Han encontrado en esa institución que las alberga en la actualidad, un lugar donde comparten amor. Entre ellas ha crecido un lazo de solidaridad muy fuerte porque se sienten identificadas.

A Viviana esta experiencia le ha permitido hacer realidad su antiguo deseo. "Nos conocemos hace dos años y sabemos el valor que tiene la protección y el amor. La vida no me dio una familia, pero hoy me siento parte de una". La Navidad la pasarán juntas.




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