Hablemos de la reapertura de preescolares y los aprendizajes de los niños más pequeños (Diana Hincapié) www.blogs.iadb.org



Hablemos de la reapertura de preescolares y los aprendizajes de los niños más pequeños (Diana Hincapié) www.blogs.iadb.org

El confinamiento por largos periodos de tiempo ya ha empezado a causar estragos en los niños de nuestra región. Una encuesta del Instituto Colombiano de Neurociencias encontró que para Colombia, el 88% de los niños tiene signos que indican que su salud mental y comportamiento han sido negativamente afectados por el encierro, y el 42% presentan signos relacionados con el desarrollo de las habilidades académicas. Estos resultados son similares en todos los países de América Latina y el Caribe, en los cuales casi 19 millones de niños en edad preescolar se encuentran por fuera de las aulas y confinados en sus hogares a causa de la pandemia del COVID-19. Ante este escenario preocupante: ¿Cómo podemos visibilizar el efecto que ha tenido la pandemia en los más pequeños? ¿Cómo podemos protegerlos de los impactos negativos y garantizar que sigan aprendiendo?

Hace apenas unos pocos meses advertíamos sobre el alto costo que podría tener el COVID-19 en los niños de nuestra región. La situación a la que se enfrentan se reconoce relativamente poco debido a que los niños son el grupo de edad con menores tasas de contagio y que menor voz tiene en las discusiones de política, pero al acercarnos vemos varias consecuencias negativas para ellos:

  • Muchos hogares han caído en la pobreza ante la imposibilidad de que los padres puedan salir a trabajar, causando además una situación de inseguridad alimentaria en el hogar que afecta el bienestar y desarrollo de los niños.
  • En varios países se reportan incumplimientos de los calendarios de vacunación y chequeos médicos.
  • El cierre de los preescolares ha causado una interrupción en los procesos de aprendizaje y desarrollo de habilidades de los niños.
  • Los niños han tenido que enfrentarse a una falta de socialización y contacto personal con otros niños y adultos que afecta sus niveles de estrés y ansiedad.

Reconociendo el alto impacto que la pandemia está teniendo en los niños, el Fondo de Innovación de Desarrollo Infantil Temprano, una alianza entre el Banco Interamericano de Desarrollo, la Fundacion FEMSA, la Fundación Maria Cecilia Souto Vidigal y Open Society Foundations, convocó a varios expertos para discutir sobre estos impactos y las estrategias que han adoptado algunas países para mitigarlos (ver el Webinar completo en el link abajo). En el evento se resaltó la importancia de mantener la continuidad educativa para los niños en edad preescolar para evitar más rezagos y el aumento de brechas en el aprendizaje, así como la planificación necesaria para reabrir los servicios educativos, asegurando el bienestar físico y emocional de niños y maestros.

Teniendo en mente que cada día que pasa con las escuelas cerradas, más se ve afectado el desarrollo de millones de niños, ¿cómo avanzar en la discusión de la reapertura de los preescolares?

Sin duda, la reapertura de los preescolares y las escuelas no podrá ser inmediata ni total en todos los lugares. En este contexto, los sistemas educativos buscan reinventarse para ofrecer una solución que priorice sus objetivos centrales de proveer una educación de calidad y promover los aprendizajes, pero que a la vez permita mantener la salud y el bienestar de los niños y sus maestros. En muchos casos, estas soluciones combinan una oferta de servicios virtuales, con aulas presenciales pero que limiten el contacto físico para cumplir con las medidas de distanciamiento social requeridas.

Para seguir ofreciendo una educación inicial de calidad, proponemos considerar las siguientes recomendaciones que ya están siendo desarrolladas por varios países[1]:

  • Equipar y acondicionar los preescolares adecuadamente para su reapertura.
  • Mantener los preescolares limpios y desinfectados.
  • Asegurar que todos los niños, maestros y personal administrativo del preescolar llegan y se mantienen saludables.
  • Restringir el ingreso de visitantes no esenciales, de voluntarios y de las familias al preescolar.
  • Mantener el distanciamiento social a través de la reducción de niños por maestro en cada aula, espaciando las sillas y mesas, o escalonando los horarios de llegada y salida.
  • Garantizar el acceso a agua y jabón para el frecuente lavado de manos.
  • Preparar al personal del preescolar adecuadamente.
  • Brindar herramientas para que los niños entiendan estos cambios de rutinas.
  • Mantener una comunicación constante con los padres.
  • Diseñar contenidos pedagógicos (actividades y juegos) sencillos y protocolos de implementación y divulgación flexibles adecuados a cada contexto.





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