OMAR QUISPE ÁVILA: Conoce al talento de Beca 18 que lleva energía a miles de peruanos - PRONABEC - www.pronabec.gob.pe



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Proyecta elaborar un proyecto que beneficie a Hualhuas, la tierra de sus padres: La perseverancia rinde sus frutos. Omar Quispe Ávila, uno de los talentos del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec), destaca a sus 25 años como consultor de Electroperú, compañía responsable de la Central Hidroeléctrica del Mantaro y del abastecimiento del 13 % de la energía que alimenta a todo el país.

El joven talento Beca 18 tiene a su cargo nada menos que la calidad de los servicios y el abastecimiento eléctricos, tanto en hogares como en empresas, que brinda Electroperú. Y a su corta edad está comprometido con el desarrollo del país, en retribución al apoyo recibido por el Estado.

Ahora está por concluir una maestría en Ingeniería Eléctrica con mención en Sistemas de Potencia en su alma máter, la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), y entre sus planes a mediano plazo figura aplicar estos nuevos conocimientos para elaborar un proyecto que permita llevar energía eléctrica a Hualhuas, la tierra de sus padres.

Recordó que en 1968, cuando su padre, Ever Quispe, tenía 15 años, una noticia que leyó en el puesto de periódicos de su natal Hualhuas, en la región Junín, llamó su atención: había empezado la construcción de la Central Hidroeléctrica del Mantaro, el complejo más grande de su tipo en Perú.

Maravillado por la buena nueva, don Ever, quien por aquel entonces había decidido convertirse en mecánico, pensó que sería extraordinario poder trabajar allí algún día.

Orgullo

Grande fue su sorpresa, y mucho mayor su orgullo, cuando casi cuatro décadas después, Omar, el menor de sus tres hijos, se convirtió en consultor de Electroperú.

"Mi papá siempre me contaba cuánto le habría gustado trabajar en la empresa que "estaba construyendo la central por Huancavelica'. Y quién lo diría, yo ingresé a trabajar a esa empresa, que es Electroperú", contó el becario.

Como muchos jóvenes de provincia que llegaron a Lima con sus familias buscando mejores oportunidades para su desarrollo, los hermanos Quispe Ávila aprendieron desde muy pequeños que la vía más rápida para alcanzar sus propósitos era la educación. Así, año tras año, sobresalieron entre sus compañeros de colegio por sus altas calificaciones.

Esa buena racha se interrumpió cuando don Ever sufrió un accidente que le restringió las posibilidades de trabajar y, al cabo de un tiempo, la salud de doña Gloria, su madre, también se resquebrajó. En esas circunstancias, Dilmer, el hijo mayor, se hizo cargo de Omar y lo apoyó para que se prepare y postule a la UNI.

"Era 2012, yo estaba por terminar la secundaria y si bien tenía claro que quería estudiar Ingeniería Mecánica-Eléctrica en la UNI, la situación en mi casa era muy difícil. Quería ayudar a mi hermano, quien entonces ya tenía a mi sobrino y seguía siendo responsable de mis padres; yo pensaba en trabajar para apoyar con los gastos y postergar mis estudios".

Primera convocatoria

La vida le sonrió: salió la primera convocatoria de Beca 18. "¡Esta es mi oportunidad!, me dije. Y aunque costó, pues la competencia es enorme, al final alcancé una vacante y pude estudiar lo que me había propuesto sin preocupar a mi familia por los gastos", aseguró Omar.

La dedicación de este joven talento a su formación profesional dio sus frutos y se colocó entre los primeros de su promoción, por lo que fue reclutado en muy poco tiempo por Electroperú.

Edwin San Román y Roberto Urquieta, gerente general y analista principal del Centro de Operaciones de Electroperú, respectivamente, son testigos del buen desempeño de Omar, quien desde sus primeros días de trabajo evidenció gran habilidad para llevar adelante los procesos eléctricos y sugerir mejoras para afianzar la calidad de los mismos.

"Todo en torno a la educación superior cuesta: la preparación, la admisión, el mantenerse una vez dentro, los libros, los trabajos de curso. He tenido ocasión de conocer a muchos jóvenes, incluso con mejores aptitudes que yo, pero por la falta de recursos no tuvieron la oportunidad de seguir adelante", comentó.

"Por eso, pienso que quienes sí tuvimos el apoyo, tanto de nuestras familias como del Estado, en mi caso mediante Beca 18, tenemos la obligación de retribuir al país con nuestro trabajo", aseveró Omar.

Por ello, anhela elaborar un proyecto que beneficie a Hualhuas, aquella en la que años atrás su papá se deslumbró con la tecnología que hoy él domina y emplea en beneficio de miles de peruanos.




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