Los desafíos por el cam­bio de com­pa­ñe­ros en ca­da año (www.elpais.com.uy)


Los desafíos por el cam­bio de com­pa­ñe­ros en ca­da año (www.elpais.com.uy)

Para los expertos, "cierto nivel de sufrimiento del niño es recomendable": Comenzar un nuevo año lectivo genera en los niños sentimientos encontrados: por un lado significa que las vacaciones llegaron a su fin, pero por el otro quiere decir que volverán a reencontrarse con sus compañeros de clase.

La gran pregunta que surge antes de empezar un nuevo año es con qué amigo les va a tocar en el aula, ya que la mayoría de las instituciones medianas y grandes suelen cambiar los integrantes de los grupos cada vez que comienza un nuevo ciclo lectivo.

Eso que en los niños puede llegar a generar cierta inseguridad, para la psicopedagoga y psicóloga Galia Leibovici, tiene múltiples explicaciones que justifican la decisión.

La primera es que para una institución educativa lo importante a nivel social es que los niños tengan un fuerte arraigo de identificación, tanto con la institución como con la generación a la que pertenecen.

"Lo que suele pasar en instituciones medianas y grandes que no alternan los grupos, es que los niños tienden a generar fuertes vínculos con los chicos de su clase, pero no llegan a conocer realmente todos los niños que hay en la generación", explica. Eso, dice, lleva a que se pierda la oportunidad de que se vinculen con otros niños que son afines a ellos.

A su vez, subraya la importancia de que los escolares, a lo largo de la historia del proceso educativo, "vayan transitando por diferentes combinaciones que les permitan crecer en sus vínculos entre pares", dijo.

La especialista explicó que la inseguridad en los niños ante un cambio es "esperable" y que muchas veces una propuesta que se aplica en algunas instituciones para paliar esos sentimientos es cambiar los grupos cada dos años y no cada uno.

"De todas formas la escuela es la institución social que va a ayudar a los niños a prepararse en muchos aspectos para desarrollarse en la vida. Es importante que aprendan a manejar los cambios, a vencer los miedos y es parte de la ansiedad inicial de todo grupo el adaptarse a la nueva realidad", aseguró Leibovici.

"Si no estarían de primero a sexto año con la misma maestra, con los mismos compañeros, en el mismo salón, por miedo a que el niño sufra este cambio, y en realidad cierto nivel de sufrimiento es sano". Para los casos en que el proceso se torna muy difícil para el pequeño, Leibovici dice que es la institución educativa la que tiene que ayudar a la familia a encontrar herramientas para resolver el problema.

"La solución no es protegerlo a extremo, porque lo que estoy haciendo es evitando que se enfrente a cosas que va a tener que enfrentarse, tarde o temprano, en la vida", sostuvo.

Por la rotación

En esa misma línea, la psicóloga educacional y clínica de niños y adolescentes Fanny Berger, se mostró de acuerdo con rotar los grupos.

"El cambiar los compañeros ayuda a los niños a aprender a convivir, a llevarse bien y a adaptarse entre personas con diferentes caracteres y personalidades", sostuvo. "Es un desafío para el niño porque es una forma de que aprenda las vicisitudes de la vida. Es normal tener miedo al cambio", dijo. Para ella los padres deben tomar esa situación con optimismo, escuchar y apoyar a sus hijos.

A la hora de elegir la integración de las clases, intervienen varios actores: la maestra del grupo, los directores, el departamento psicopedagógico y el propio niño que a través de un sociograma elige, dependiendo del caso, entre tres y cinco compañeros con quienes les gustaría estar en la clase, y desde la institución se comprometen a que al menos con alguno de ellos le va a tocar.

También está la opción, que se utiliza en algunos centros educativos, de mantener las clases pero hacer muchas actividades y propuestas de integración.

Por otra parte, en los casos de los niños que se cambiaron de institución y son nuevos, es un sistema de apadrinamiento.

"En ese caso, un chico que hace más tiempo que está en la escuela, lo acompaña los primeros meses en un montón de cosas que tienen que ver con la adaptación al grupo y a la escuela. Métodos hay varios. No es que no se considera el proceso de adaptación del niño, sino que se lo contiene, se lo cuida y se lo ayuda a procesar de la mejor manera", aseguró la psicopedagoga Leibovici.

Una iniciativa que busca salir de la estructura

Según contó a El País la inspectora técnica de Primaria, Selva Pérez, se está intentando que la estructura de los grupos se "desestructure", considerando diferentes niveles de desempeño de los niños o diferentes intereses. "Hoy los maestros tenemos una mayor autonomía y flexibilidad", dijo. Como ejemplo, desde hace algunos años, la Escuela N° 185, ubicada en Avenida Lezica, en el barrio Colón, está llevando a cabo todos los viernes la iniciativa denominada "Día sin mochila" en el que los grupos se desestructuran y los maestros rotan para generar una propuesta tallerística con algunas disciplinas artísticas. (www.elpais.com.uy)




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