PPK de vuelta al colegio (Fernando Vivas)


PPK de vuelta al colegio (Fernando Vivas)

PPK tiene una razón en su desdén a la política. Ganó sin ella: Estamos bien manganzones como para negarnos a sacar lecciones del trance político que vivimos. Porque la economía no está tan mal: Zavala se pone anticíclico, contradiciendo a su predecesor Thorne y al propio PPK, y ha dicho que echará mano al intocable Fondo de Estabilización Fiscal. Me encantaría verlo participar de una avanzada de cinco, siete o diez consecuentes que le planteen a PPK un acuerdo interno para que gobierne sin caprichitos ni testarudeces.

Lección 1: "¡Es la política, estúpido!". No se lo digo al presidente, pues no quiero pecar de malcriado; lo lanzo al aire que respira su entorno técnico y amical que no quiere hacerse cargo de la sostenibilidad política de sus decisiones. 25 años después de que se popularizó la frase "It's the economy, stupid!" en la campaña de Clinton del 92, hay que invertir su significado en el Perú.

PPK tiene una razón para su desdén por la política. Ganó casi sin ella: fue un juego de sillas, el JNE se las quitó a Acuña y a Guzmán y PPK se sentó en la silla de Keiko. Fue alineamiento de los astros, palanca de amigos y "fundraisers', más que correlaciones y alianzas.

Le ligó, pues. Pero para gobernar, sí precisaba bajar al llano de los acuerdos y los pulseos con la oposición, reemplazar algunos amigos técnicos por operadores que le resuelvan conflictos. Del fiasco de Chinchero se puede sacar otra gran lección: un proyecto mal diseñado, con el único respaldo de la azuzada población cusqueña, pero sin tener al Congreso y a los reguladores alineados con él, ha costado dos ministros (Thorne y Vizcarra) y -consideren esta hipótesis- dejado a los cusqueños tan frustrados, que apoyaron la huelga magisterial en su región y esa fue la chispa del conflicto nacional que siguió. Fíjate, pues, PPK: Chinchero no deja de tener secuelas destructivas.

La huelga del magisterio permite sacar otra gran lección: al radicalismo proterrorista no se le regala legitimidad negociando alegremente con él, como se hizo en el Cusco y, parcialmente, en Lima. Abrirle la puerta de Palacio a algunos de sus dirigentes fue una inexcusable ocurrencia presidencial. Se investiga a la cúpula y se persuade a las bases. Se usan expertos en prevención y solución de conflictos, alineados con la inteligencia policial.

A 25 años de la captura del fundador de Sendero Luminoso (estoy leyendo el aleccionador libro de Beto Jara "Abimael, el sendero del terror" que recomiendo especialmente), me siento ante otro Belaunde, más técnico pero menos político, sin oído para las corrientes subterráneas del Perú. Un gremio con el que cumplíamos antes de los ajustes fiscales que hoy Zavala critica cae nuevamente en manos del radicalismo. De ahí también tenemos que salir esgrimiendo las armas de la política.




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